Desde luego. Salir de casa y pasar dos días con el All is dream, el Sky Blue Sky y el Með suð í eyrum við spilum endalaust en random y en repeat no sólo te hace sentir el mundo de color azul, sino que además hace que te pases cuarenta y ocho horas con los pelos de punta.
Imagínate que después del salvajismo de Festival suena Tides of the Moon y después el señor Tweedy te dice "maybe the sun will shine today". Te dan ganas de pillar al Tweedy, al Jonsi y al Jonathan y decirles: "eh, ya os vale, trons."
Y es que volviendo a Wilco... uff... que coñazo. Qué pesado soy. ¿En serio alguien me lee? ¿Con la de tontarías que digo y lo mucho que me repito?
En fin, eso, volver a hablar del solo de Impossible Germany es como volver a hablar de la fotografía de la peli de Control. Sí. Mola. Es un pasote. Bien. Pero pasemos a otra cosa.
¿Alguien se ha fijado en las guitarras que hay por debajo de ese solo? O si queréis también me vale las guitarras que están en segundo plano a lo largo de todo ese disco.
Eso es lo que se llama hacer arreglos. Es lo flipante de Wilco. Que no hay riffs, no hay temas de acordes rasgados y repetidos, son todos unos guitarreos que jammean, casi a lo Phish, y que combinan dos cualidades que generalmente suelen ir enfrentadas -y aquí cito al batería de SKEjBY-, que son el virtuosismo y el buen gusto.
Y es que Edu dice que Wilco es Neil Young para gafapastas. Bien, es un buen argumento. Pero yo a Wilco les veo más cerca de los Steve Vai y Satriani que de otra cosa. Pero claro, lo dicho, con buen gusto.
Escuchando a Wilco puedes escuchar -y aquí cito a Patrick Bateman-, you can practically hear every nuance of every instrument, y darte cuenta de la forma tan exquisita que tienen de tocar. Encima los solos de Nels Cline, como ya dije en su día, son como cuando te metén la puntita en plan calentarte a tope, pero sin llegar a metértela del todo, lo cual, como ya sabeis, es algo muy molón y agradable.
A eso juegan Wilco.